domingo, 11 de octubre de 2009

Una necrológica: cuando murió Laura Branigan

Era un domingo de aquellos: aburrido. De turno en el diario, de pronto vi todo cambiar: los cables e internet comenzaron a repetir que Laura Branigan, una de las heroínas del pop de los 80, había muerto. Se trataba desde luego de un fallecimiento prematuro y del que no supimos hasta varios días después: la mujer que hizo famosa la versión anglosajona de "Gloria", del italiano Umberto Tozzi, no llegaba a los 50. Vino a Chile unas cuantas veces, la primera a nuestro glorioso Festival de Viña, donde pude verla en vivo: cantaba maravillosamente y era muy simpática. Recordando esa visita y después de recopilar comentarios entre quienes compartieron con ella en sus viajes posteriores, construí esta necrológica. Alguien -no recuerdo quién, aunque sé que  trabajaba en una productora- me contó mucho tiempo después que le mandaron a su familia todas las notas que salieron sobre la muerte de Laura en Chile, y que a su hermano ésta, la que escribí, yo le llegó al corazón. ¿Será cierto?



Laura Branigan, 1957-2004:
El pop se queda sin una Gloria
La cantante falleció en su casa mientras dormía, el jueves 26 de agosto, a causa de un aneurisma cerebral.
Lunes 30 de Agosto de 2004

Su voz, oscura y pastosa, tenía la áspera textura de una lija: con ella desbastaba las canciones, hasta hacerlas sonar inolvidables. Su personalidad, relata la memoria documental, rozaba ese discreto encanto de la normalidad: era sencilla y parecía ser una persona feliz.
De sus 47 años, cortados a tajo la noche del jueves 26 de agosto, queda como herencia pública un puñado de temas que ya está en los anales del pop, el género músical de la ligereza que otra vez está de luto: la cantante norteamericana Laura Branigan falleció ese día en su casa de East Quogue (Nueva York), a causa de un aneurisma cerebral mientras dormía. La mala noticia fue entregada ayer por su ex mánager Joan Di Tursi en el web oficial www.laurabranigan.com.
A modo de despedida, el sitio ofrece un rápido retrato hecho con las palabras de su club de fans: "Laura nos dio sentido del humor, alegría, seriedad, simpatía y sobre todo amor".Según relataban ayer las agencias informativas, ella llevaba ya dos semanas sintiéndose mal. Tenía fuertes dolores de cabeza, pero desistió de acudir a un médico. Pagó las consecuencias.
Aunque tuvo una carrera irregular y últimamente figuraba fuera de las pistas, Branigan sorteó todas las pruebas por las que pasan los elegidos de la industria: postuló -aunque no ganó- a premios Grammy, hizo películas, participó en programas de TV como "Chips" y vendió muchos discos; en su caso 10 millones.
De ese material, probablemente lo más famoso es la versión inglesa del hit de Umberto Tozzi "Gloria", la balada "How Am I supposed to live without you" de Michael Bolton y el súper ventas "Self control".
Tal como lo afirman sus fans y como lo publicó este diario en 1988, tenía un especial talento en concierto. En una crónica del 21 de febrero de ese año, a propósito de un show en el Casino de Viña del Mar, el comentarista Juan Antonio Muñoz apunta: "Con una inteligencia poco habitual, Branigan sabe qué hacer y en qué momento".
Será porque los artistas siempre lo dicen o acaso porque era verdad, Branigan afirmaba sentirse feliz en Chile: vino seis veces. La primera vez, en 1986, fue recibida -de casualidad- con un esquinazo que era para otra persona: ella celebró ser la eventual festejada con un pie de cueca. En 1992, para una convención privada en un hotel, ofreció una versión del clásico "Si vas para Chile", de Chito Faró.
Branigan empezó cantando como corista del celebrado Leonard Cohen. Debutó en el disco en 1982 con "Branigan", que le dio su primer platino. Hizo siete álbumes y su última actividad profesional fue en Broadway, hace dos años: interpretó a la legendaria cantante de blues blanca Janis Joplin, en el musical "Love, Janis".
Ayer, mientras la web repercutía la noticia de su fallecimiento, el sitio oficial anunciaba una manifestación de duelo con velas para hoy. Y su familia pedía que, en vez de enviar flores, los fans hagan donaciones a Project angel food, que ayuda a enfermos de sida y que Branigan apoyaba quizá como una manera de vivir su frase de 1983: "Quiero tocar el corazón de la gente para llegar directo a sus almas".

En palabras

Ella dijo:
  • La competencia: "Madonna y Cindy Lauper son artistas que pronto desaparecerán, yo perduraré porque voy al compás de lo que sucede". "Vea", 20 de febrero de 1986.
  • Su voz: "Tomé un curso con un profesor de ópera, quien me señaló que podía dar todos los registros existentes en las mujeres". "Vea", 20 de febrero de 1986.
  • Suerte: "Me siento afortunada, me parece haber sido bendecida por Dios". "El Mercurio", 22 de febrero de 1988.
  • Latinos: "Definitivamente tengo una debilidad por los latinos y especialmente por Chile. Soy irlandesa, pero irlandesa de las negras". "El Mercurio", 20 de febrero de 1996.
  • Viña: "Adoro el Festival de Viña del Mar". "El Mercurio", 28 de junio de 1989.
  • Chile: "Es un muy buen mercado para mí. Aquí he conseguido una muy buena relación con el público a lo largo de toda mi carrera". "El Mercurio", 6 de septiembre de 1990.
De ella dicen:
  • Lucho Gatica: "Es una gran pérdida para el mundo artístico. Me da mucha pena porque hice buenas migas con ella en el Festival, además era una gran artista".
  • Andrea Tessa: "Tenía y tendré la mejor opinión de ella, tenía una gran voz y una imagen espectacular. Lo encuentro injusto, porque era muy joven y una tremenda artista".
  • Julio Videla: "Cuando la tuvimos de invitada al pograma sentí inmediatamente una buena empatía con ella, como si nos conociéramos de antes. Era una de las mejores e hizo bien su carrera".
  • Gloria Simonetti: "Era encantadora, sencilla, sin aires de diva. Me parecía que como cantante popular de esa época tenía un estilo especial que se lo daba su voz ronca. Creo que marcó la diferencia con sus contemporáneos".

A dúo
En 1994, Branigan hizo un dueto con el actor David Hasselhoff en la canción "I believe" de la banda sonora de "Guardianes de la bahía".








miércoles, 30 de septiembre de 2009

El gran Marito sobre nuestro José Donoso

Esta entrevista fue hecha por teléfono desde la oficina del director de "Qué Pasa", Cristián Bofill, el mismo día en que José Donoso murió. Yo acababa de entrevistar a Vargas Llosa en su casa de Londres, para un número especial de la revista, y eso me dio cierta ventaja: tenía el número de Marito, quien todavía se acordaba de mí. Contestó su mujer, Patricia, y tras una breve espera, él se puso al teléfono. Nuestro diálogo de 15 minutos está transcrito prácticamente entero.
Cuando tomé el auricular, a eso de las 14:00 horas nuestras, no tenía fe ninguna en que podía conseguir la pauta que Bofill me había exigido con su mejor sonrisa. Cuando corté el teléfono respiré tranquila: había salvado el honor. Abrimos ese número con este artículo.



Llosa dice de Donoso: "Yo lo admiraba como escritor"
El escritor peruano se refiere a su amistad entrañable con José Donoso y destaca su valor fundamental en el desarrollo de las letras latinoamericanas.
Diciembre de 1996
 

 
Mario Vargas Llosa y José Donoso se conocieron, como correspondía por esos años a un par de escritores nacidos en América Latina ávidos de cosmopolitismo y ambiente cultural, en el Viejo Mundo.
España fue el país que los acogió. Como allegó también a todos aquellos quienes, a fines de los 60 y comienzos de los 70, se habían dedicado en cuerpo y alma a modelar espontáneamente el mayor fenómeno literario salido de "las indias occidentales": el llamado boom de la novela hispanoamericana.
Juntos experimentaron parte de esa época dorada y bullente, plena de cambios sociales, rebosante de creatividades diversas, plagada de historias, novelas, ensayos y cuentos. Juntos también, como recuerda el escritor peruano, descubrieron el verdadero valor universal de ser oriundos de Latinoamérica. En su historia común hubo muchos momentos de vida cotidiana y pedestre, pero además inolvidables e intensas jornadas de debate literario, animado por sus fuertes divergencias en el tema.
De su etapa en Barcelona, para él la primera de toda su existencia en que podía dedicarse sólo a escribir puesto que había conseguido comenzar a vivir de las proezas de su ya laureada pluma, el autor de La Casa Verde recuerda con especial cariño las figuras de Pepe y María Pilar. El matrimonio Donoso fue parte de los fines de semana y del hogar de los Vargas Llosa, puesto que eran vecinos además de colegas de oficio. Eso hasta que la pareja chilena emprendió viaje de regreso a Chile, unos años después del nacimiento de Pilarcita, su única hija.
"Para mí -señaló el escritor peruano desde Londres a Qué Pasa-, la muerte de Pepe es doblemente triste, porque además de respetarlo como escritor fue un amigo muy querido. Debo decir que su ausencia deja en mí y en toda mi familia un vacío muy grande".


- ¿Cuándo y cómo conoció usted a José Donoso?

- Nos conocimos a fines de los años 60, cuando él vivía en Pollensa (Mallorca), y estaba escribiendo El obsceno pájaro de la noche, zambullido en ese mundo en cuerpo y alma. Desde entonces nuestra amistad fue muy constante, sin una sola sombra. En los años 70 convivimos en Barcelona, en una época que fue la época dorada de la literatura hispanoamericana, reconocida en Europa, promovida desde España por todo el mundo. Una de las figuras que vivió esa experiencia fue la de José Donoso.
- ¿Qué significó para usted Donoso?

- Yo lo admiraba como escritor, y también lo quería mucho como persona; compartimos momentos muy importantes, tanto de su trabajo literario como del mío. Él y yo nos fraguamos en la discusión. Afortunadamente nuestros gustos literarios solían divergir, por lo que nuestras conversaciones y discusiones eran riquísimas.
- ¿Cómo visualiza usted su muerte dentro del contexto literario de Latinoamérica?

- Su muerte es una grán pérdida. Es uno de los escritores más importantes que ha tenido la literatura española en la época contemporánea. Le dio un matiz muy personal a la novela, apartándola de la tradición regionalista, del realismo latinoamericano tradicional, la modernizó tremendamente. Eso gracias, por una parte, a una cultura literaria muy amplia, a su conocimiento de la literatura de lengua inglesa que era la que él prefería, y también a su aporte personal a un mundo original, rico, de gran imaginería y de mucha originalidad, un mundo construido a su imagen y semejanza, en el que volcó sus manías, sus fantasías, sus fantasmas más secretos, y que además construyó con una gran destreza, la de un conocedor profundo de la técnica, de los recursos de la literatura moderna.
- ¿Qué trabajos sobresalen de su obra?
- Su obra es diversa. En ella, me parece, destaca nítidamente El obsceno pájaro de la noche, tal vez la más ambiciosa de las novelas que escribió. Pero también fue un gran redactor de relatos o novelas breves. Entre ellas quisiera destacar El lugar sin límites. A pesar de su brevedad, ésa es una obra muy compleja, muy difícil de realizar, en la que él, para mí, alcanzó una verdadera perfección.
- Usted ha dicho que él fue un escritor muy literario.
- Sí, fue, tal vez entre todos los escritores que he conocido, el más literario: la literatura era lo que realmente le importaba. Y aunque le importaban también otras cosas, creo que ninguna llegó jamás a disputarle el cetro a la literatura. Modeló su vida de una manera literaria, como se construye un mundo de ficción; vivió las otras experiencias desde un punto de vista muy literario y creo que eso se refleja en su obra, que, aunque tiene una vitalidad y unas raíces en la experiencia vivida, se nutre también de sus enormes lecturas y de su gran conocimiento de la literatura moderna en muchos idiomas.
- En ese sentido hay un gran punto de coincidencia entre la opción de Donoso y la suya. Usted afirma que la literatura es su vida y de hecho vive de la escritura.

- Creo que tuvimos muchos puntos de coincidencia. Para nosotros la literatura fue un compromiso esencial. Ambos considerábamos que la única manera como se puede escribir es entregándose en cuerpo y alma a la vocación literaria, que la literatura no puede ser de ningún modo un quehacer de fin de semana o de días feriados, sino que hay que entregar a ese trabajo el tiempo, la energía, la dedicación que se pone en lo que para uno es primordial.
- ¿Hay otras cosas que lo acercaran a él?

- Coincidimos también en nuestra manera de ver América Latina: como un continente sin fronteras, profundamente unido en una experiencia común, la de la lengua, la de la historia. Ambos fuimos muy desconfiados del regionalismo, del indigenismo, de todas esas corrientes de horizonte limitado y provinciano, que la generación inmediatamente anterior cultivó en toda América Latina. Por eso, aunque él tenía un gran cariño por Chile, y eso se refleja mucho en su obra, su visión no fue jamás regionalista, sino la de un horizonte que desbordaba las fronteras. Creo que así se exigió también él en sus proyectos literarios y eso se refleja en la universalidad de sus lectores.
- Sin embargo, parece que había una gran divergencia en sus puntos de vista político y económico. El era muy crítico del liberalismo económico chileno, opción que usted defiende a rajatabla.
- El jamás podría haber aceptado el liberalismo que yo defiendo y propongo, porque esa idea de dejar que la economía funcione librada a la iniciativa individual, que el intervencionismo estatal sea mínimo, que el individuo sea el eje de la vida social y de ninguna manera el Estado, eran nociones que Pepe no conocía, no podía aceptar y contra las que tenía un rechazo casi visceral. Era un hombre muy apegado a la tradición, y era crítico hacia esa política nueva de apertura, de funcionamiento de mercados. Creo que ese era un mundo que Pepe no conocía, ni entendía, ni podía llegar a amar. Su mundo social y económico tenía más que ver con el campo que con la ciudad, con la tradición que con la modernidad.
- ¿Se podría decir, entonces, que en su forma de ser él era como un señor tradicional del campo?

- Bueno, el mundo por el que sentía un cariño y una solidaridad muy profundas era el de una sociedad rural, casi patriarcal... no diré feudal porque sería una injusticia con él. No, no era feudal, pero sí un hombre con un extraordinario apego a una cierta tradición. Y, aunque desconfiaba mucho del nuevo rico, del capitalista, del empresario, en cambio tenía una reverencia, muy literaria por otra parte, por el gran señor campesino y campechano. Creo que sus ideas políticas tenían que ver más con la ficción que con la realidad, aunque, por supuesto, nunca puse en duda su compromiso con la libertad y la legalidad, y su rechazo hacia las dictaduras.
- ¿Y cómo se comportaba en la vida diaria?

- Pepe era una persona perfectamente asequible, que se defendía de una excesiva invasión de su privacidad, pero que en la intimidad de la familia y de los amigos era un hombre realmente encantador, divertido, gran contador de anécdotas, muy afectuoso, muy generoso con su amistad, realmente una bellísima persona. Creo que ni la política, ni la economía le interesaban lo más mínimo, salvo cuando estaba en juego algo esencial, como la libertad o los derechos humanos atropellados. Allí sí, naturalmente, pero tanto por una cuestión ética como estética. Pero él despreciaba la política misma como algo vinculado a lo peor del ser humano. No sé si lo dijo alguna vez así, pero ésa es mi impresión. Lo único que lo impresionaba, lo movía y lo estimulaba era lo relacionado a su familia o lo que se ligaba a esa pequeña geografía humana que era la de los amigos y los próximos.
- Aparentemente, pareciera que le tenía bastante miedo a la muerte y a la nada que ella significa.
- Yo no diría eso. El tenía mucha fascinación por la vejez, por la enfermedad; en él eso era casi una vocación y si figura tanto en sus libros no es por casualidad. Quizá si recuerdo, las conversaciones más entretenidas y hechiceras de Pepe eran las que tenían que ver con los viejos y con los enfermos. Él jugaba a eso un poco. Fue un viejo precoz, jugaba a ser viejo cuando era un hombre joven, y cultivaba sus enfermedades como otros cultivan las flores de su jardín, con verdadero amor. Había juego y también un cierto hechizo por el mundo del viejo y del enfermo, lo que seguramente escondía también una gran curiosidad por lo que viene después.
- ¿Qué elementos cree que le permitirán permanecer en la literatura?

- Sé que su obra durará. Su ambición, que es la de todo escritor, la de generar una obra que lo trascienda va a realizarse, va a seguirse leyendo por las generaciones futuras. Sobre eso no tengo duda alguna y, por supuesto, creo que es lo mejor que puede pasarle a un escritor como él.




miércoles, 9 de septiembre de 2009

En "El País": la realeza versus el rock

Escribí esta nota durante el periodo de prácticas en El País. Hice el Master en Periodismo que el diario ofrece junto a la Universidad Autónoma de Madrid, y fui asignada a la sección de Cultura y Espectáculos. Nunca pregunté por qué, pero puedo imaginarme que "caí" ahí porque era (y sigue siendo) el área donde tenía la mayor experiencia. Fue un artículo especial: el grupo de Enrique Bunburi aún no se disolvía, y durante mucho tiempo fue crítico con la Monarquía española (algo nada de raro, porque la mayor parte de los hispanos de a pie que conozco se declara no monárquico y a lo más Juancarlista, por el rey). En una cita de mañana con el príncipe, sin embargo, todo fue buena educación. Ya que era verano y porque estaba el tema de las viejas rencillas, me gané la contraportada. Mi jefa, Ángeles García, me felicitó y durante un rato muy corto fui muy feliz.


Reconciliación rockera en la Zarzuela
Las críticas a la Monarquía del grupo Héroes del Silencio se olvidaron ayer frente al príncipe Felipe
Madrid  21/07/1993

Ellos asistieron como son: chupa de cuero, pelos largos, cadenitas colgadas al cuello. El les recibió como corresponde a un encuentro oficial: protocolariamente efusivo y enfundado en un traje clásico. Quince minutos duró la visita. Y aunque hace un mes uno de sus integrantes ponía en duda "verdades establecidas" como la Constitución, la democracia y la Monarquía -"el Rey ni pincha ni corta", decía su cantante, Enrique Bumbury-, ayer el grupo Héroes del Silencio se reunió con el príncipe Felipe en el palacio de la Zarzuela. La audiencia, calificada por los músicos como "un intercambio de ideas muy interesante", fue motivada por el "éxito y la popularidad que el grupo ha alcanzado fuera de España", según ellos mismos."No rechazamos nuestros ideales de rock and roll asistiendo al encuentro", argumentaron dos de ellos en una rueda de prensa posterior a la audiencia. "Nos enteramos de que estábamos invitados, fuimos y estuvo bien. Es parte de nuestro trabajo. No nos causa problemas de conciencia. El Príncipe nos pareció una persona inteligente. Además, conocía nuestra música. Era la primera vez que él se reunía oficialmente con un grupo rockero y creemos que es un honor", agregaron.
Héroes del Silencio, uno de los grupos más fuertes del rock español, está formado, además de Enrique Bunbury, por Joaquín Cardiel, Juan Valdivia y Pedro Andreu. Tres elepés delinean una discografía que alcanza records de venta: un millón de ejemplares en España, 250.000 en Alemania y 100.000 en Italia. Más de 100 recítales por toda Europa han fogueado a este cuarteto zaragozano, que planea, a partir del próximo año, tentar la suerte en América. Primero irán al Sur. Después, a Estados Unidos, donde partirán "de cero" haciendo una gira por las universidades.
Será precisamente en Norteamérica donde el príncipe Felipe intentará verles. "Como ha estado muy ocupado, nunca ha podido asistir a un concierto nuestro. El próximo año tendrá que estar en Estados Unidos a causa de sus estudios, y nos dijo que haría todo lo posible para ver alguna de nuestras presentaciones allí", señaló Cardiel.
El programa de la reunión principesco-rockera también contempló regalos: "Le entregamos una caja especial de discos compactos y un trofeo que recibimos en Alemania y que representa un reconocimiento del trabajo que realizamos difundiendo el idioma. Él nos dio las gracias", explicaron los músicos, quienes en el transcurso del encuentro además dieron autógrafos para las hijas de algunos empleados de la Zarzuela.
Pese al insoslayable protocolo y a la presencia del director del sello discográfico de la banda, el encuentro se desarrolló, según los músicos, con gran naturalidad: "Los cinco somos jóvenes y nos entendimos bien. Pensábamos que sería una cosa muy fría, pero no lo fue. En todo caso, habríamos estado encantados de haber podido tener una charla más seria con él. Se nota que es una persona muy ocupada".